Jugadores Compulsivos
Quienes más sufren el problema de ludopatía son los familiares del afectado. A continuación, una serie de consejos para aquellos que tengan un familiar jugador

Mucho más que problemas Económicos
La realidad marca que el problema del jugador compulsivo no es solo personal. Los inconvenientes que presentan los ludópatos llegan mucho más lejos que la simpleza de lo económico. Es cierto que, muchas veces, llegan a perder inmuebles, vehículos, hipotecas, hasta quedar totalmente en la ruina. Sin embargo, la problemática es mucho más amplia que lo que lo financiero supone. Junto con ello aparecen inconvenientes a nivel laboral, social, pero sobre todo familiar. Justamente son las familias de los jugadores compulsivos quienes más sufren esta problemática. Por esta razón, en este post, queremos alistar una serie de consejos para aquella personas que tienen familiares adictos al juego y, muchas veces, no saben como reaccionar.
Lo primero que se debe lograr es entender y aceptar que jugar compulsivamente se trata de una enfermedad, es algo más allá de la voluntad del afectado. Justamente, por esta razón es que insistir, interrogar al jugador constantemente con las preguntas ¿ Has jugado hoy ? ¿ Has vuelto a hacerlo ? No sirve de nada. Al no tener control sobre la situación, si quieren ocultarnos algo lo harán. No conseguiremos sacarle la verdad a la fuerza.
Otra generalidad es reprocharle al jugador las pérdidas que ha tenido por su enfermedad, o lo diferente que hubiera sido si no hubiera jugado. Esto no ayuda en ningún sentido. Ni en el ambiente familiar, ni, mucho menos, en la recuperación del enfermo. Como así tampoco al propio familiar. Si no logramos aceptar el pasado, nunca podremos vivir en paz.
Si el ludópata contrae deudas de juego, debe ser él mismo el responsable de llamar a sus acreedores. No somos nosotros, como familia, quienes debemos hacerlo. Pensar que le estamos haciendo un favor es un gran error.
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