
Cuando la ludopatía no es una metáfora
Al hablar de ludopatía muchas veces tengo la sensación de que no terminamos de comprender el problema y la enfermedad que esto representa. Lo interpreto así cuando al hablar con colegas o al escribir algunas líneas para este blog nos llenamos la boca comentando sobre lo que la adicción al juego representa y los males que acarrea.
Me refiero a que en muchas oportunidades no hacemos más que repetir que la ludopatía provoca problemas sociales, familiares, personales; o que el jugador adicto es capaz de vender hasta su propia vida por seguir jugando. Sin embargo, la impresión que me queda es que al decir problemas sociales no hacemos más que representar una problemática que también puede ser causada por cualquier otra circunstancia, o cuando decimos que el ludópata es una persona que puede ser capaz de vender su alma para seguir jugando, muchos lo pueden interpretar como una forma metafórica, utilizada para decorar nuestros artículos.
Lo que intento decir es que me da miedo el solo pensar que nuestras palabras de alerta, y digo nuestras porque me refiero a nuestra voz como comunicadores junto a las de miles de personas y ONG que se dedican a ayudar y prevenir a los adictos al juego, sean tomadas justamente como eso, como simples palabras que intentan cumplir con el compromiso de escribir un artículo.
Añadir a Del.Icio.Us











