
Estrategias del póquer: Juego lento y faroleo
Como les adelantábamos hace unos días, dejaremos de lado, por lo menos por un tiempo, los grandes torneos y jugadores del mundo del póquer, para enfocarnos un poco más en nuestro juego. Ya hemos hablado sobre algunos conceptos básicos para principiantes, hoy continuaremos enfocados en la misma temática, dedicándonos exclusivamente a lo que se conoce como “juego lento” y al “Faroleo”
La estrategia del juego lento no es más ni menos que lo opuesto a lo que llamamos faroleo. Tratare de explicarlo de manera bien sencilla.
La idea es hacer apuestas flojas cuando tenemos una mano fuerte para intentar despistar y hacer ingresar al bote al resto de los jugadores. Si bien esto puede ser riesgoso porque podríamos perder la protección, existen algunas circunstancias en las que puede ser realmente provechoso.
El objetivo es permitir a otros jugadores continuar apostando cantidades pequeñas para que los rivales tengan más posibilidades de conseguir una buena mano, aumentando el bote que finalmente ganaremos.
Claro que en cierto momento habrá que apostar fuerte para que la estrategia no sea descubierta. No es posible hacer juego lento en cada una de las manos.
Esto es algo que también podemos hacer en el final de una mano, cuando por ejemplo nos toca una carta que nos entrega un juego muy fuerte, y luego de nuestra apuesta todavía deben apostar otros jugadores. Al no apostar les entregamos la posibilidad a los otros jugadores de que se animen, y el bote crezca.
En relación al faroleo, en este caso sería todo lo contrario, es decir, apostar a la grande cuando la mano no es tan fuerte. Para farolear hay que tener en cuenta algunos conceptos:
En fin, ambas estrategias tienen pros y contras, lo importante es encontrar los momentos justos para realizarlas, y mostrarnos seguros ante la jugada. Cualquier seña de inseguridad les permitirá a nuestros rivales descubrir nuestro engaño.
Fuente: Pokerloco