Este es uno de los varios artículos que hemos realizado en Saberperder.com respecto a juegos de naipes, sin embargo no es cualquiera sino que uno relativo al póker, juego muy querido por personas aficionadas a las estrategias de naipe y combinaciones de destreza y azar. Acá pretendemos mostrar el desarrollo del juego y comentar algunas cuestiones relativas al desarrollo del mismo, pues es la seguidilla del post publicado sobre póker anteriormente en nuestro sitio.

Sin lugar a dudas que ya están muchos de los lectores familiarizados con las manos que se pueden tener para enfrentarse a los contrarios, de la misma manera la jerarquía de las combinaciones posibles, sin embargo hay un detalle que podría ser interesante de saber, y es que aunque no hablamosde nuevas jugadas si algo de historia y una mano muy particular que cualquiera puede tener sin darse cuenta, nos referimos a la llamada Mano del Muerto.
La Mano del Muerto tiene una historia peculiar que se remonta a los años en que el Western era la vida de muchos, hoy para nosotros sólo sinónimo de clásicos protagonizado por Clint Eastwood entre otros muy famosos actores, sin embargo esto se plantea como una historia real que tuvo como escenario una cantina donde se jugaba póker y no entre amigos precisamente. Nos posicionamos en el Oeste de Mississippi, en una cantina donde jugaba Wild Bill con otros jugadores de mediana reputación. Mientras se disputaba una mesa de póker, se dice que un reconocido delincuente llamado Frank McCall apodado “Crooked Nose”, se paro silenciosamente detrás de Wild Bill, puso su pistola en la nuca y lo mato, aunque el detalle esta que al desplomarse el jugador se vio como sostenía aún en su mano las cinco cartas del póker formando en la ocasión una doble pareja de Ases y Ochos, lo que paso a llamarse “la mano el muerto”.
Ahora bien, dejando el comentario histórico detrás comencemos con lo que nos convoca, el juego de póker en sí. La partida se inicia con la configuración de la mesa, puesto que es deber de todos los jugadores sentar claramente las reglas con las que se va a jugar, junto con esto se establece quien será el repartidor de las cartas en la primera tanda.

Cuando ya está todo listo y dispuesto, quien ha sido designado repartidor debe barajar los naipes y luego acercárselo al jugador sentado o más cercano de su derecha, quien deberá cortar el naipe. Se comienza a repartir desde la izquierda y se hace como se haya acordado, de a tres cartas y luego dos o de a una, cada quien se pondrá se acuerdo en su manera. Luego cada quien tendrá que ver las cartas que posee y ver si pasa el turno o comienza con la tanda de envites (comenzando por el de la izquierda de quien reparte), aunque hay que tener en cuenta que después de que un jugador comienza a hacer la apuesta, el resto ya no puede pasar, solo igualar o aumentarla o incluso pueden retirarse. A continuación quien reparte debe de cambiar las cartas de aquellos jugadores que lo soliciten, esto no es obligatorio, se pueden cambiar las cartas que se deseen, una o las cinco si es necesario, mientras que aquel que no quiera cambiar ninguna, solo tiene que decir “servido”.
Ahora comienza una nueva tanda de envites, donde tendrán los jugadores que equilibrar las apuestas, se puede pasar pero no cuando alguien habrá el juego. Cuando se igualan todas las apuestas entonces se muestra el juego, si nadie quiere apostar en la segunda tanda entonces todos pasan y se muestran las cartas para ver quien gano. Es posible que nadie quiera igualar la apuesta y en ese caso es lo mismo a que si se retiran, el jugador que gana (no sabiendo el resto que mano tiene) no necesita mostrar sus cartas para demostrar que ha ganado, pues lo hace automáticamente.
En resumen el juego va de la siguiente manera:
Se configura la partida con las reglas que adoptan para el juego.
Se distribuyen cinco cartas a cada jugador.
Se comienza con la primera tanda de envites, antes de descartar cartas.
Se hace el descarte de las cartas que deseamos cambiar o se conservan las mismas.
Nueva tanda de Envites tras el descarte.
Mostrar las cartas para ver quién ha ganado.

Para abrir el juego algunos establecen que se debe de poner algo para recibir las primeras cinco cartas (cantidad de dinero), otros establecen que la cantidad del repartidor ha de ser del doble de lo que se pone originalmente como jugador. Después también se señala que solo se puede abrir el juego si por lo menos se posee un par de jotas, sin ser obligatorio el hacerlo por cierto, para quien las posee.
Recordar que en los envites todos pueden pasar siempre y cuando alguien no haya abierto el juego con una apuesta, puesto que de esa forma solo podrá igualarse, aumentarse o retirarse del juego el resto de jugadores que no ha jugado aún. Los envites terminan cuando todos los jugadores están con la apuesta igualada o queda el de un jugador que nadie acepta (todos se bajan del juego), por lo que se gana automáticamente.
Los descartes es otro de los elementos que se controla al inicio del juego por lo que deberá señalarse si se pueden descartar cinco, cuatro, o hasta tres cartas luego de la primera tanda de envites. Si no quedaran cartas para repartir a todos los jugadores, se procederá a combinar todas las cartas de descarte y se barajará para que se vaya sacando de allí para rellenar a los faltantes que lo necesiten, en caso de que falte solo uno, sus descartes quedaran aparte de los del resto. Es preciso saber que no se puede dar la última carta del mazo, por lo que esta se guarda aparte con la de los descartes. Está prohibido mirar las cartas de descarte, por lo que se dejan boca abajo para que nadie las vea, quien lo haga incurre en una penalización, pues está prohibido.

Es preciso señalar que el resto o liquidación final debe ser convenido antes de jugar, por lo que cada jugador deberá contar con fondos determinados para el juego, sin poder sacarlos de la mesa a menos que se retire. Puede completarlo en caso de que vaya perdiendo pero nunca en algo más que lo que tenía al comienzo o lo que lleva quien más ha ganado en la mesa.
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1 Comentario en “Indicaciones del Póker”
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