¿Es que piensan recibir ganancias una vez que introduces dinero en una máquina tragamonedas? Tal vez esa esperanza se diluya cuando entiendas el verdadero significado del nombre de dicha máquina, que no es un cajero bancario donde se deposita el dinero para salvaguardarlo de su próximo desperdicio, sino una máquina hambrienta de fichas, que, lastimosamente, equivalen a dinero.

Foto: Gambling Planet
Aún así no deja de tener un porcentaje grande de azar sus reglas de juego, es posible que te topes con una –igual de las tantas que diste de comer- máquina saciada o con “náuseas”, que para tu alegría te regalará algunas fichas que otros desafortunados que te antecedieron introdujeron en su mecánico aparato digestivo.
Sí, por esa ocasión ganarás algo de dinero, pero ¿Qué indica que a tu vuelta te hará el mismo favor? O crees insana y fervientemente en los sentimientos de una máquina a la que crees tu amiga. Aunque pudiera sentir lástima, dudo que congracie contigo para regalarte dinero cada vez que te sientas frente a ella. Repito, una máquina tragamonedas no es un cajero automático, sino un –atención- traga-monedas.
Su recinto es el casino y sus amigos, ludópatas de distintos niveles. ¿Acaso es entretenido ver cómo una máquina manipula tu suerte? ¿Se encuentra diversión en eso? O es, tan sólo, la adrenalina, perdón, la expectativa de un potencial chorreo de monedas a tu favor. Quizás esa sea la mayor defensa de quienes se convierten en monedas listas para ser tragadas. Si tanto gustan de las máquinas recomiendo como mínimo el Tetris o, si eres competitivo, Street Fighters. Y si eres contante buscador de sensaciones adrenérgicas, entonces monta bicicleta más seguido. Pero, eso no da dinero -me dirás-. No, pero tampoco te lo quito; en todo caso, trabaja más. Las máquinas tragamonedas son divertidas, pero solo eso, diversión, que no se te convierta en un vicio.
La visita a recintos repletos de tragamonedas se ha vuelto obligatoria en la agenda de varios amigos míos, quienes tienen uno o dos días destinados, en la semana, al placer del vicio, al derroche y por lo cual entiendo por qué quieren viajar a Las Vegas.
Es que cada vez más jóvenes se refugian en esas manipuladoras del azar ni bien cumplen su mayoría de edad, con las cuales hacen evasión a sus realidades sosas y estresantes. No habría tanto problema si es que un porcentaje importante de sus sueldos, ganados con el pesar de su rutina, quedaran en las entrañas de esas portentosas máquinas, indiferentes al dolor de quien castigan con su “hambre” y fieles servidores de quienes las compran para su explotación. Las máquinas tragamonedas dejan tantas caras largas como monedas digieren con voraz apetito.

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Como dije anteriormente, existen distintos niveles de jugadores tanto en su forma de obsesión como en la cantidad que gastan, pero no atribuyamos culpabilidad a estas máquinas que su sola existencia no justifica la ludopatía de sus asiduos visitantes, sino que es una modalidad distinta de desfogue de estos individuos con fijación patológica a los juegos, mayoritariamente con los de azar.
Pero, ¿Qué diferencia existe entre los distintos juegos tragamonedas? ¿Qué los hacen preferidos unos de otros? Como nada es único y absoluto en todo razonamiento, existen varios factores: la preferencia de un individuo hacia una determinado juego de tragamonedas –digamos Wizard’s fortune, Cash fever y Stickin Rich, los preferidos de mis allegados- se debe al éxito de su primera experiencia con estos, pues al hacerlos ganar se convierte inmediatamente en su máquina fetiche, la que no soltarán así les cause innumerables jornadas de derrotas.
Es que todas las máquinas están programadas para en algún momento devolver algo, muy poco, de lo que “comió”, lo que equivale a regalarle un dulce a un niño, quien se sentirá consentido por el regalito y será fiel a quien lo alegro por esa ocasión. Si un jugador fuera tan frío, o tan memorioso, como para sacar cuentas sobre el dinero utilizado para estos juegos, las cuentas siempre saldrían en negativo, o sea siempre se perderá más de lo que se ganará, y por amplio margen.
Otro motivo de apego hacia una máquina, más frívolo, es por la decoración (forma, íconos, colores, nombre, etc.), lo cual justifica la sesuda atención para el diseño de un nuevo juego. Si ese aspecto en realidad no fuera atractivo, entonces todas las máquinas serían exactamente iguales, lo cual no existe.

Foto: Gambling Planet
Una máquina tragamonedas tiene todo un proceso de producción antes de salir a tragar todo el dinero que quieras depositarle, sin el menor remordimiento. Por más crueles que puedes ser, algunas son muy agradables a la vista y otras muy atractivas por la sola imagen que da título al juego, como el King Kong Cash, diseñado con extractos de la última película de Peter Jackson.
El tragamonedas es una cuestión totalmente diferente al póquer, el cual si bien se juega muchas veces con grandes cantidades de dinero, este es opcional, pues tranquilamente puede realizarse sin este, aunque muchos grandes apostadores estén totalmente en desacuerdo con mi postura “aburrida”. Por eso, existen portales web como www.pokerstars.net, entre otros, que permiten el juego gratuito sin ninguna suma de apuesta de por medio. Si bien su objetivo es ser plataforma de entrenamiento para juegos profesionales o “serios” de póquer, este no demanda gastos, pérdidas y, obvio, tampoco premios. Es sólo jugar, porque el póquer es un juego.
Esto no se da con las máquinas tragamonedas, porque a pesar de que es devoradora de dinero, no requiere de destreza alguna para su ejecución, lo que sí sucede con el póquer, con la utilizaciones de Bluff (señuelos o morisquetas para alardear, en el juego) o cálculos de porcentajes entre tal o cual jugada. El juego de tragamonedas se resume a introducirle dinero, señalar la apuesta y presionar el botón de juego hasta el hartazgo, lo más probable hasta que quedes sin créditos (sin dinero).
Jugar con los tragamonedas no puede parecer nocivo en inicio, pero esto según la continuidad que se le de puede agravarse. No siempre llega a instancias mayores, pero perder dinero en futilidades como esa siempre será un paso desacertado. Mejor dedicarse a hacer deporte, que mucho provecho hace, o si tanto gustan de jugar, adquirir videojuegos. No esperen que les sucedan casos lamentables.
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6 Comentarios en “Las máquinas Tragamonedas no son un cajero automático”
Hay varios tipos de juegos mas, por ejemplo tienes el tipico rasca y gana de toda la vida. Cojes una tarjeta virtual y la rascas, una de cada tres tarjetas suele estar premiada por lo que la probabilidad de conseguir premio es muy alta.
Muy buen articulo, felicito la manera como enfocaste el tema…me fue de mucha ayuda … Gracias y bendiciones
Gusté mucho al leer tu nota, pero puse especial atención a un juego que nombraste “WIZARD’S FORTUNE”. Este juego es mi favorito, me puedes decir en que localidad encontrala, el nombre del casino también.
Señalaste que es el preferido de tus allegados, entonces supongo que debes conocer la máquina. Por favor espero tu respuesta.
Nuevamente por aquí, aunque la verdad me siento algo desilusionado, pues, cuando escribí la nota anterior en este bloggs, pemse que habría mas seriedad y me sería respondida mi pregunta, sin embargo, hasta la fecha nada, en fin nuevamente le pediría que me contestarán la inquietud anteriormente mencionada que para mí, es de mucha importancia saber dónde ubicar esa máquina WIZARD’S FORTUNE, por razones muy significativas para mi persona, por favor, una vez más dime dónde ubicar esa máquina, en ¿Qué lugar? y en ¿qué tragamonedas?.
Estaré ansioso esperando la respuesta.
muy bueno el comentario. lo malo es que a algunos no senos quita lo estupido…
hola, me parece un articulo muy´pero muy interesante, en lo personal son mu y viciosa alos juegos de casino , tengo asistiendo ya tres meses y casi seguido aveces todos los dias , me paso aveces hasta 12 horas jugando y me voy justo cuando ya me quedo sin dinero yo se que eso no esta bien , pero no se a hacer estoy desesperada quiero dejas ese vicio.